martes, 26 de marzo de 2013

LA CULTURA AZTECA

Aztecas



Historia y Cultura

Como todas las culturas conocidas, los aztecas también tenían sus creencias y practicaban sus ritos religiosos.  Solo que en el caso de ellos éstos resultaban francamente sangrientos y hasta sanguinarios vistos con los ojos de hoy.
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Rey azteca
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Aztecas o mexicas, es el nombre de un pueblo que dominó el centro y sur del actual México, en Mesoamérica, desde el siglo XIV hasta el siglo XVI y que es famoso por haber establecido un vasto imperio altamente organizado, destruido por los conquistadores españoles y sus aliados tlaxcaltecas.
Algunas versiones señalan que el nombre de “azteca” proviene de un lugar mítico, situado posiblemente al norte de lo que hoy en día es México, llamado Aztlán; más tarde se autodenominaron mexicas.
Los aztecas fueron los últimos nahuas en llegar al valle de México, que estaba ya bajo el dominio de los monarcas de Azcapotzalco, donde pidieron refugio, con la autorización de estos, en Chapultepec. Después en Tizapán y en diversos sitios del lago de Texcoco, hasta fundar Tenochtitlán, que también se llamo México, voz derivada de Mexitl, expresión con que se designaba así mismo al Dios principal: Huitzilopochtli.
Mexitl parece provenir de la voz Metztli, la luna, y Xictli, centro u ombligo, de modo que México era, figuradamente, la ciudad que esta en medio de la Luna (o del Lago), y no del ombligo como muchos piensan.
Desde un principio los demás pueblos vieron con malos ojos a los aztecas, por sus actos bárbaros, robos y su actitud sanguinaria; en este tiempo su situación era económicamente miserable. En esta época los aztecas seguían divididos entre ellos mismos, un grupo se separó y fundo el pueblo de Tlatelolco, que fue rival de Tenochtitlán por algunos años, hasta que los habitantes de esta misma lo anexaron a su dominio.
Para ellos, la tierra era el centro del mundo. Por encima de ella había trece cielos en los que moraban los dioses y los astros y, por debajo, el Inframundo se componía de nueve pisos en los que habitaban diversas fuerzas, gobernadas por Mictlantecuhtli ("Señor del lugar de los muertos") desde el piso inferior. El Sol salía por el este e iba ascendiendo por los distintos pisos hasta llegar al cenit o mediodía. Entonces comenzaba a bajar para adentrarse en el Inframundo, al oeste. Mientras iba haciendo su recorrido por los nueve pisos, la noche se apoderaba de la Tierra.
La medicina y la herbolaria son las disciplinas en las que más destacaron. La magia estuvo muy ligada a la medicina, pero bajo los ritos se ocultaban sólidos conocimientos. Las enfermedades se atribuían a la acción de fuerzas maléficas manejadas por brujos; por eso la curación correspondían a un hechicero, el ticitl, que recetaba hierbas medicinales, sangrías, tisanas y baños, sobretodo, a vapor.

Los sacrificios

Un elemento fundamental en el culto religioso eran los sacrificios humanos, que para los aztecas eran una especie de compensación o pago que los hombres daban a los dioses.
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Sacrificios humanos para los dioses.
El sacrificio más común consistía en arrancar el corazón a la víctima, ofreciéndolo en seguida al Dios.
En otras ocasiones, durante la fiesta en honor a Xiutecuchtlil, dios del Fuego, la víctima era arrojada con intervalos sobre un montón de brasas.
Otras formas de sacrificio consistían en tener al prisionero atado en un sitio para después lanzarle flechas hasta que éste muriese, y la sangre que caía a la tierra se suponía la hacia fértil. En honor de la tierra y de Xipe, a la víctima se la desollaba después de matarla y el sacerdote se vestía con la piel de aquella.
Había meses consagrados al sacrificio de niños que eran llevados a las cumbres de los montes, adornados con plumajes y guirnaldas; sus sacrificadores los acompañaban tañendo instrumentos musicales, cantando y bailando. La ceremonia de inmolación tenía como objetivo el pedir lluvias, y si los niños lloraban era un buen signo. El corazón les era arrancado como parte final del acto.
En la fiesta del "Toxcatl" se sacrificaba a un mancebo (imagen de Tezcatlipoca), a quien durante todo un año se le agasajaba con fiestas y regalos, preparándosele para la muerte. Los ritos exigían que hubiese también ofrendas y oraciones, sahumerios con copal y otros actos. Las calaveras de los sacrificados se conservaban en el "Tzompantli", o gradería de cal y piedra. El de Tenochtitlán tenía no menos de 136.000 de ellas al tiempo de la Conquista.

La Guerra de las Flores.

La práctica de los sacrificios humanos como acto religioso de acción de gracias ofrece un repugnante contraste con el espíritu con que se llevan a cabo estos ritos. Sin embargo, la conducta social y religiosa estaba concebida para conservar la existencia humana y asegurar el bienestar del hombre, sin reparar en la desviación que podían alcanzar los medios. De aquí se desprende que la idea de sacrificar preciosas posesiones para alcanzar tales fines debe haber conducido a la ofrenda más preciosa: La Vida Humana, por lo que el hombre lucha arduamente por conservar.
La guerra florida se emprendía para satisfacer las necesidades de tener prisioneros para ofrecerlos a los dioses; en este combate los guerreros de varios estados tenían encuentros en un combate real a fin de que pudieran realizarse hazañas bélicas y se pudieran hacer prisioneros para satisfacer el hambre de los dioses.
Los prisioneros de guerra eran la ofrenda más estimada, y mientras más valientes y de más alto rango, la ofrenda era aún mucho mayor. Los esclavos eran muertos en ceremonias secundarias y en raras ocasiones se mataban niños y mujeres en los ritos de fertilidad para asegurar el crecimiento y prosperidad del pueblo mismo. A veces se practicaba el canibalismo, en creencia de que el que se comiera a la víctima podría obtener las virtudes de la misma, pero en todo el mundo otras culturas usaban la misma creencia.
No todas las guerras eran de las flores ya que algunas veces eran más para obtener territorios estratégicos o con miras comerciales, pero los ataques a Puebla y Tlaxcala eran siempre con miras de conquista; pero estos pueblos jamás fueron conquistados y duraron hasta la llegada de los españoles, que supieron aprovechar la situación.
Moctezuma comenzó ataques al sudeste, y en 1458 conquista Coixtlahuaca, que era una ciudad famosa por su comercio. Esta era la llave a la tierra de los Mixtecos, la tierra de una antigua civilización reconocida por sus Códices y sus trabajos en el arte del oro, además abrió para Moctezuma la ruta que lo llevaría tan lejos como Guatemala.
Las fuerzas de Moctezuma se movieron después hacia el Este, hacia el Golfo de México; forzando a los Huaxtecos y los Totonacas a pagarle tributo.
En 1466 una campaña de largas proporciones fue puesta en marcha para la toma de Tepeaca, punto importante hacia las rutas del sudeste y el Sur, el pago de tributo y las tomas estratégicas de bases y puntos de comercio, fueron los que le dieron fuerza y economía a las campañas militares.

En busca de la Libertad

En busca de su libertad los aztecas combaten a favor de Culhuacán contra los Xochimilcas, llevando como trofeos de guerra costales de Narices y Orejas al Señor  Culhuacano. A su llegada a los Lagos los aztecas hicieron toda clase de esfuerzos para evitar las guerras, conservándose a distancia de las tierras ocupadas. Las crónicas hacen pocas referencias de los pueblos que ya existían en el valle, y su propia entrada fue casi inadvertida por los demás. Pero ahí estuvieron bajo el dominio de Aculco, allí vivieron felices por casi una generación; sus vecinos eran comunidades pequeñas pero prósperas, de tal manera que el conflicto era inevitable.
Los aztecas comenzaron la lucha por que sus jóvenes remontaron el Lago hasta Tenayuca, para invadir y robar mujeres, método para hacerse de prestigio. Sus vecinos más poderosos se irritaron y llevaron a cabo una expedición en la cual tomaron parte los Xochimilcas, Tepanecas y Culhuas. El resultado fue devastador para los aztecas que tuvieron que ir a vivir a Culhuacán para obtener protección de Coxcoco Cóxcox(el nombre difiere entre Autores), el resto escapó al Lago; donde algunos islotes bajos ofrecían refugio. Pero la gran mayoría permaneció en Tizapán.
Coxcoc se vio envuelto en una guerra con Xochimilcoy llamó a los vasallos en su ayuda. Cuando los aztecas llegaron al campo de batalla se precipitaron al ataque y tomaron no menos de treinta prisioneros, a cada uno de los cuales cortaron una oreja con sus cuchillos de obsidiana, antes de enviarlos a la retaguardia.
 Después de la lucha, Coxcoc pronunció un discurso alabando el valor de sus fuerzas al tomar tantos prisioneros; pero echó en cara a los aztecas el haber regresado con las manos vacías. Los vasallos esperaron hasta que su señor terminara de hablar y entonces le preguntaron por que a cada prisionero le faltaba una oreja. Ante el asombro de los Culhuas por esta circunstancia extraordinaria, los aztecas abrieron sus bolsas y mostraron las orejas que faltaban, demostrando sin posibilidad de dudas la magnitud de su hazaña.
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El prestigio de los aztecas subió tanto que se presentaron ante su Señor, Coxcoc, y le pidieron a su hija para mujer de su jefe, a fin de que pudieran fundar una dinastía. Coxcoc accedió a su petición y los aztecas quedaron tan agradecidos que sacrificaron a la infortunada joven y con su piel cubrieron a un sacerdote, para caracterizar a una diosa de la naturaleza, Toci. Después, con tal carencia de tacto, invitaron al padre a la ceremonia. Este, que esperaba una celebración matrimonial, quedó completamente horrorizado y llamó a sus guerreros para que exterminaran a los aztecas, quienes inmediatamente huyeron al lago para reunirse a sus hermanos que ya estaban establecidos allí. A mediados del siglo XIV había dos comunidades en las islas: Tenochtitlán y Tlatelolco.
Siguen alrededor de la cuenca de México buscando un sitio donde establecerse, hasta que por mandato de su dios (Hutzilopochtli) se quedan en un islote donde la señal de su dios aparece ante ellos: un águila devorando una serpiente sobre un nopal.
Este sitio estaba entre dos islas en medio del Lago Texcoco, ahí se fundaría la Ciudad de Tenochtitlán en el año 1325 después de Cristo.
Como era de suponerse, el inicio de la ciudad fue miserable, ya que se mantenía bajo el señorío de Azcapotzalco, que dominaba toda la cuenca de México. El primer Rey Azteca (Tlatoani) fue el descendiente Culhuacano de Dinastías Toltecas; tanto este gobernante como los dos siguientes, Huizilihuitl(1396-1417) y Chimalpopoca (1417-1427), estuvieron aún sometidos a los Señores de Azcapotzalco.
Los aztecas de un espíritu indómito, se dedicaron a la pesca, la agricultura y el comercio.
Toca pues a Itzcoatl (1427-1440) la decisión de independizar a Tenochtitlándel dominio de Azcapotzalco, entonces se creo la "Triple Alianza", que formada por Netzahualcoyoc,  Señor de Texcocoy Tlacopan o Tacaba logra derrotar a Atcapotzalco. Pero detrás de las grandes decisiones de Itzcoatl que llevaron al triunfo azteca, a la formación de la Alianza y las reformas posteriores se encuentra un hombre muy importante: TlacalelHermano de Moctezuma Llhuicamina.
Después de la victoria, los aztecas comienzan una expansión en todas direcciones y extendiendo su dominio considerablemente. Entre los aztecas no existía el alcoholismo, sino hasta después de la caída del Imperio; existían grandes castigos para aquellos que lo consumían y los únicos que lo podían usar eran aquellos que su vida estaba básicamente terminada, pero jóvenes y personas de edad media tenían estrictas barreras sociales contra el uso de éste.
Volviendo a Tlacalel, quien tuvo una poderosa influencia en gobernantes como Itzcoatl, Moctezuma Llhuicamina (1440-1469) Axayacatl (1469-1481) Tizoc (1481-1486) Ahuizotl (1486-1502),  se puede decir que bajo el mando de Tlacalel ocurrió la mayor expansión del Imperio Azteca y que los siguientes gobernantes sólo siguieron sus pasos.
Los gobernantes a los que les tocaría de lleno la Conquista Española fueron: Moctezuma II (Xocoyotzin, 1502-1520), Cuitlahuac (1520) y Cuauthémoc (1521-1525).
Largo fue el camino, pero brillante la trayectoria desde la tribu miserable y harapienta que peregrinara por 150 años hasta el asentamiento de uno de los Imperios más poderosos de Mesoamérica.
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Rumbo a Tenochtitlán

Cuando los españoles tocan tierra en México no por primera vez sino con una expedición mejor organizada y al mando de Hernán Cortés, lo hacen en febrero de 1519 en la Isla de Cozumel, de ahí se expandieron y así se estableció el Primer Ayuntamiento en México, en la llamada Villa Rica de la Vera Cruz, y se designó a Cortés como justicia mayor y Capitán General, desligado por ello de Diego Velázquez (quien era a su vez el Gobernador de la isla Española y Cuba, con quien emparentó al contraer nupcias con Catalina Juárez, hermana de la esposa de Diego Velázquez), y con una autoridad propia que se fundaba en el mandato de los habitantes del pueblo nuevo.
Los españoles más viejos o enfermos (que llegaban al número de 150) quedaron en Veracruz mandados por Juan Escalante. Con los demás emprendió Cortés la marcha hacia Tenochtitlán. Llevaba cerca de 200 cargadores totonacas (todo esto después de haber entablado una guerra con ellos en la cual 30 pueblos totonacas hicieron alianza pacífica con el Conquistador y quedaron como súbditos del Rey de España) y varios centenares de guerreros indígenas aliados (indígenas cubanosy algunos africanos), con quienes avanzó hacia el interior.>
Vio cambiarse pronto los paisajes tropicales por los de la tierra fría, que hizo daño a los indios de Cuba. Cortés observó asimismo cómo multitud de señoríos estaban sujetos al Tlacatecuhtli Azteca y de qué clase era esa sujeción. Los hechos eran demasiado elocuentes y se preguntó: ¿Quién no es vasallo de Moctezuma?
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Desde un principio mandó Cortés varios embajadores indios a Tlaxcala, con obsequios castellanos e invitación para arreglar una Alianza; pero la demora en contestar hizo que Cortés siguiera su rumbo sin aguardarles. En Teoca, varios grupos de guerreros Otomies aliados a los Tlaxcaltecas, ofrecieron resistencia a los españoles, pero fueron vencidos.
Vueltos al fin los embajadores informaron a Cortés que Tlaxcala, aislada en su valle, por el acoso azteca, no quería responsabilizarse por el ataque Otomí; que en realidad obedecía a un plan doble según en el cual combatirían a los aliados Otomies, y después, como lo hicieron en efecto, los propios Tlaxcaltecas, dirigidos con bravura por Xicotencatl, contra los españoles.
Sin embargo, este plan estaba destinado al fracaso por su falta de técnica militar adecuada que era común a todos los demás indígenas y además por la superioridad de las armas europeas. Quinientos castellanos fueron suficientes para vencer a miles de indios, por que de estos sólo combatían los que estaban en las filas delanteras, y eso sin orden ni coordinación en los movimientos. Por ello Xicotencatl no tuvo más remedio que rendirse, y el 23 de septiembre de 1519 entraron los españoles a Tlaxcala, que reconoció el dominio hispano, lo mismo que Huejotzingo.
Así es que ahora podemos entender por qué la Conquista fue posible por solo un puñado de españoles, y es explicable la razón por la cual Tenochtitlán fue conquistada; varios factores influyeron en la Conquista, fueron factores que los españoles utilizaron a su favor y tal vez es cierto el dicho que dice "La Conquista la hicieron los indios".
Tal vez suene exagerada pero es una verdad latente, ya que durante el sitio y la posterior caída de Tenochtitlán 250 mil indios luchaban al lado de los españoles, quienes a su vez utilizaron armas bélicas que desconocían los indígenas; una tecnología más avanzada en la cual se empleaban las espadas, armaduras, lanzas, ballestas, son solo algunas de ellas que dieron gran poder a los Conquistadores, pero tal vez las más importantes fueron las armas de fuego y los caballos.
Las grandes diferencias entre las distintas tribus de la región, que se encontraban profundamente divididas, fue uno más de los factores que dieron ventaja  los españoles, ya que se vieron privadas de la ventaja numérica, única que tal vez hubiera podido oponer con éxito a los invasores.
Pero resultaba imposible que las tribus se unieran a sus opresores para combatir a los invasores, así es que no fue difícil la alianza de los españoles con estas tribus.
Pese a la resistencia indígena durante toda la Etapa Colonial, no cabe duda de que después de la caída de Tenochtitlán las otras comunidades se sometieron.
Así es que, después de unos años de la Conquista, se dio un fenómeno histórico que tendrá consecuencias hasta nuestros días: "El Mestizaje", que dio paso a la gran personalidad especial de la identidad nacional mexicana.

Fusión de Elementos

La cultura que los españoles y los portugueses implantaron en el "Nuevo Mundo" (nombre que se le otorgó a México por los conquistadores) no podía mantenerse igual o idéntica a la de su origen, las culturas indias ejercieron su influencia en los europeos; surgiendo una mezcla de culturas que duran hasta nuestros días. La conquista hizo desaparecer la Religión, las Artes, la Ciencia (donde la había), la escritura (entre mayas y aztecas), pero sobrevivieron muchas tradiciones locales en la vida cotidiana y doméstica.
Los conquistadores y colonizadores trajeron al Nuevo Mundo el trigo, el arroz, el café, la naranja, la manzana, la pera, el durazno o melocotón, el higo, la caña de azúcar, entre otras plantas; trajeron el caballo, la vaca, el cerdo, el carnero, la gallina; importaron de África el plátano (banano), el ñame y la pintada o gallina de guinea.
Los aztecas utilizaban el lenguaje Náhuatl, y para comunicarse por escrito usaban figuras que simbolizaban ideas, números, o representaban hechos o fechas importantes.
Las esculturas que adornaban los templos y otras construcciones son unas de las más elaboradas en toda América. Su propósito era de satisfacer a los Dioses y lo mostraban en cada una de ellas.
Muchas de las Esculturas reflejaban la presencia de los Dioses y su participación en la vida diaria.
La escultura más famosa (que sobrevive hasta nuestros días) es el Calendario Circular de Piedra, mejor conocido como el "Calendario Azteca " que representa el Universo Azteca.

Los pueblos jamás conquistados

Los aztecas se expandieron en todas direcciones y lograron controlar a muchas culturas indias que tenían que pagar tributos al gran Imperio Azteca, pero hay también aquellos que nunca sufrieron del yugo: Los Tarascos y los Tlaxcaltecas.
Los Tarascos o Michuacas, como los aztecas les llamaban, aunque ellos se denominaban propiamente Purepechas, acosados por poderosas culturas defendieron su autonomía con ingenio y valor ya que todos los ataques fueron rechazados, se independizaron tanto que hasta tuvieron su propia lengua: Huchaanapu, que quiere decir “la de nosotros”, como para significar que no tenían ningún parentesco con los demás pueblos.
Podemos decir que los aztecas y los purepechas procedían de Chicomostoc (lugar de las siete cuevas), y que habían sido compañeros de los aztecas durante la peregrinación, desde la región de los Lagos hasta el Norte, donde se separaron (según las leyendas y algunos cronistas posteriores a la Conquista) de los aztecas cuando éstos les robaron las ropas a los Purepechas que se bañaban. Así es que tomaron la determinación de asentarse en esa región y mudar su lengua, para que no se les confundiera con los aztecas. Otra versión dice que los tarascos fueron objeto de burla de los aztecas cuando se separaron de sus ropas para tejer las balsas con que pretendían atravesar los Lagos, y en vista de esto optaron por quedarse en ese lugar.

La formación del matrimonio

En la sociedad azteca la familia estaba formada primero por el matrimonio en el cual el varón sólo podía tener una esposa, que era la legítima y era llamada "Cihuatlantli", con quien se casaba con todo el ritual correspondiente, pero podía tener tantas concubinas como pudiera sostener; esto quiere decir que tantas como pudiera mantener, pero con éstas no se realizaba el ritual matrimonial.
Se dice que Moctezuma II tenía 150 concubinas, esto hacía que también los señores y altos jefes tuvieran muchas concubinas y cuando un indio común se quería casar, apenas encontraba mujer, pues había poco de donde escoger.
La edad ordinaria para contraer matrimonio era entre los 20 y los 22 años más o menos, no podían casarse padres con hijos, ni padrastros con hijastros, ni hermanos entre sí. Para casarse, el joven necesitaba el permiso de sus maestros del Calmecac o del Telpochcalli, éste se obtenía cuando los padres ofrecían un banquete de acuerdo a sus recursos. Mas tarde, los padres del novio se dirigían a los padres de la novia a través de unas ancianas, quienes llevaban la petición.
Era la costumbre que la primera vez se negara la petición, y más tarde se contestaba con la aceptación o la negativa formal. Pero entre los plebeyos se hacía más frecuente la unión libre, y después de tener los recursos adecuados, se efectuaba la ceremonia.
En la ceremonia nupcial, los novios se sentaban uno frente al otro (situados junto al fuego), donde intercambiaban vestidos y se daban de comer entre sí, como símbolo de ayuda mutua para el futuro. El divorcio era conocido para los aztecas, pero para que fuera válido tenía que haber sentencia judicial, por medio de éste, los contrayentes podían volver a casarse.

El juego de pelota "Tlachtli"

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Aro para el juego de pelota
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El juego de pelota, tlachtli, se jugaba en un patio que tenía forma de "H" acostada. A ambos lados del travesaño de la H se extendían los muros y en el medio de cada uno se insertaba verticalmente un anillo de piedra o de madera, a diferencia de la posición horizontal del aro en el juego del baloncesto que hoy conocemos.
Los jugadores trataban de pasar a través de este anillo una pelota de hule macizo, a la cual sólo le podían pegar con los codos, las caderas o las piernas. Debe haber habido otros métodos de señalar los puntos además del antes mencionado, pues éstos, naturalmente, raras veces se lograban; tan es así que cuando tal sucedía los jugadores y sus partidarios tenían el derecho a despojar de sus ropas a los contrarios.
 Este deporte se jugaba por todas partes, pues se han encontrado lugares donde se practicaba desde la república de Honduras hasta el sudeste de Arizona; y tiene un interés especial por que la primera descripción del hule, tan importante en la economía moderna de la zona, fue hecha cuando Oviedo escribió en el siglo XVI acerca del juego y de la pelota que se empleaba en sus prácticas.

Moctezuma y la hechicería

Los años previos a la conquista española habían estado llenos de negros presagios futuros para los aztecas. Parece haber existido una parálisis en el ambiente que los afectó severamente, ya que Moctezuma, el caudillo guerrero y aficionado a la hechicería, tuvo una experiencia que, se cree, turbó y desalentó por completo su ánimo.
Él y Nezahualpilli, cacique de Texcoco, se enfrascaron en una discusión acerca de las capacidades respectivas de sus propios adivinos, que no era más que un tipo de rivalidad que existía entre ellos, pues el texcocano sostenía que las tierras de Anáhuac iban a ser gobernadas por extranjeros. Tan convencido estaba Nezahualpilli de lo acertado de sus interpretaciones, que apostó su reino por tres guajolotes, decidiéndose el resultado en un juego de pelota ritual con Moctezuma.
Moctezuma ganó lo dos primeros juegos, pero Nezahualpilli ganó los tres últimos seguidos, la derrota debe haber sido muy descorazonadora para Moctezuma, no sólo por que tenía tanto que temer al futuro, sino también por que sus propios expertos habían sido tan poco afortunados.
Siguieron, en rápida sucesión, una serie de eventos y fenómenos que simbolizaban todos los mensajes de una calamidad próxima. Todo el año fue vista, a medianoche, una columna de fuego; dos templos fueron destruidos; uno por un fuego súbito y el otro por un rayo que no cayó acompañado del trueno. Se vio un cometa durante el día y, de pronto, se levantaron olas de fuego en el lago Texcoco.
Un sexto signo fue una voz de mujer que gritaba: "Estamos perdidos, hijos míos." Aparecieron varios monstruos que fueron traídos al jefe, para desaparecer inmediatamente que él los hubo visto. Pero lo más siniestro de todo fue un ave traída por algunos cazadores: ésta tenía en su cabeza un espejo que reflejaba los cielos, y al momento en que Moctezuma se asomó a él por segunda vez, descubrió un ejército.
Cuando el cacique trajo a sus adivinos para dar fe de estos augurios y para que explicaran su significado, el ave escapó.
Por más que nos parezcan absurdos estos eventos, para la población del Valle de México deben haber tenido los efectos más alarmantes. En consecuencia, el estado de ánimo del pueblo era particularmente propicio para aceptar rumores que se colaban del sudeste y que hablaban de monstruos de cuatro patas con cuerpos de humano que les brotaban del lomo.
A medida que estos seres extraños subían de las costas, los espías y embajadores de Moctezuma comenzaron a regresar con informes más precisos de su naturaleza. Los españoles desembarcaron en 1519 en el lugar donde hoy está Veracruz. Los españoles resistieron también la hechicería cuando Moctezuma la aplicó seriamente; sin embargo, la brujería era, de acuerdo con los puntos de vista de los aborígenes, en el mejor de los casos, una arma de dos filos, y así es dudoso que éste fracaso haya tenido otro resultado que reforzar la actitud sicológica de los indígenas respecto a la calidad sobrenatural de los españoles.

La economía azteca

El sistema social azteca proporcionaba medios para que la gente pudiera vivir reunida armoniosamente en número considerable. La economía doméstica y tribal de los aztecas ofrecía alimento, habitación, útiles de trabajo y vestido, cosas a las que el hombre debe en gran parte su posición dominante sobre la tierra. La medida de una sociedad humana puede estimarse por las relaciones entre la organización del pueblo mismo y el uso de los materiales para construcción de casas y para equiparlas.
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Pescadores aztecas
La economía azteca tenía la sencillez básica de su organización social, así como la misma flexibilidad expansiva a fin de satisfacer las necesidades de una población en aumento. La agricultura era la base de la vida azteca y el maíz era la planta alimenticia por excelencia.
El cultivo de las plantas aseguraba un abastecimiento social de alimentos cerca de la mano, que no estaba sujeto a los problemas que ofrecía la caza y, por lo tanto, daba a los aztecas la oportunidad de pensar en el mañana con más seguridad.
El sistema del clan reconocía que los frutos de la tierra eran para el sostenimiento de la comunidad, por lo tanto era lógico que la misma comunidad poseyera y administrara la tierra que sostenía a sus miembros.
 El consejo central dividía la tierra entre los clanes, y los caciques de cada una de ellas distribuían las raciones a los jefes de familia quienes a su vez las distribuían justa y equitativamente entre la familia. Pero se reservaban zonas para el sostenimiento del jefe y el personal del templo, para los abastecimientos de guerra y pagos de tributo, todas ellas trabajadas en comunidad, aunque sin duda también con esclavos.
A la muerte de alguno de los encargados de la tierra, pasaba a manos de sus hijos, y si moría sin descendencia la propiedad volvía al clan para que se volviera a distribuir, también sucedía lo mismo si el propietario no plantaba nada en un período de dos años. Sin embargo en el Valle de México este sistema dio lugar a desigualdades.
La creciente población de los grupos del Valle agotó toda la tierra disponible, y las familias y clanes no tenían oportunidad ni manera de expandir sus propiedades agrícolas.
Una parcela que entregaba abundantes productos para una familia pequeña ofrecía muy poco para una familia grande. Las variaciones normales en la riqueza del suelo tenían que dar lugar a injusticias semejantes. Bajo estas condiciones, los jefes y sacerdotes que vivían de las tierras públicas vivían en mejores condiciones que el ciudadano ordinario, cuyas pertenencias tendían a disminuir de generación en generación.
Los tenochas, quienes llegaron más tarde al Valle, en una época en que la tierra había aumentado de valor, tuvieron dificultades, y forzados a retirarse a las islas del Lago, resolvieron el problema de la tierra de la misma manera que lo hicieron los chalcas, y los xochimilcas, en el Lago de Zumpango. Este método consistió en crear "chinampas", los llamados "jardines flotantes".
Las chinampas eran islas artificiales creadas de juncos y raíces de árboles que se unían fuertemente a la tierra. El agua corría entre los estrechos fozos, convirtiéndolos en canales. Siempre se agregaba lodo fresco antes de las siembras, de tal manera que la fertilidad de la tierra se renovaba constantemente. De esta manera, los tenochas y sus vecinos convertían grandes secciones pantanosas, improductivas y que se anegaban en la estación de las lluvias, en una red de canales y de campos cuya fertilidad sólo puede ser comparada con la de las tierras del Nilo, inundadas por el río.
La agricultura en chinampas se practica en la actualidad en los distritos de Xochimilco y de Chalco, donde se cultiva la mayoría de las legumbres para la moderna metrópoli de México. Los habitantes hablan aún la lengua azteca de sus antepasados, y ocupan la misma tierra, renovándola cada año con los mismos métodos empleados en la época de los aztecas.

Hernán Cortés

Nació en Medellín, Extremadura, en 1485, y murió en Castilleja de la Cuesta en 1547. Sus restos se encuentran en el Hospital de Jesús, fundado por él en la ciudad de México. Hijo de Martín Cortés y doña Catalina Pizarro.
Malintzin o Malinche
Nació en Painalá, cerca de Coatzacoalcos, hija de un cacique feudatario de los aztecas, pero cuya madre había vuelto a casarse al morir él, de donde nació un hijo de este matrimonio y para que no se disputaran los derechos de éste fue entregada a unos indios de Xicalanco. Habían decidido matarla, pero al haber muerto la hija de una esclava le hicieron creer a todos que era ella. Los mercaderes a su vez la vendieron a indígenas de Tabasco.
Fue esclavizada y conducida a Tabasco donde fue entregada a Cortés, después de una batalla llevada a cabo en la desembocadura del río Grijalva, junto con 20 doncellas que después de ser bautizadas fueron repartidas entre los capitanes.
Su nombre era "Malinalli" y en el bautismo recibió el nombre de Marina, se la conoció también con el nombre de Malintzin, nombre dado por los indígenas debido a su nombre después del bautismo. Luego fue conocida como "Malinche" nombre acuñado por los españoles al transformar el vocablo; este mismo nombre llegó a dársele a Cortés por vérsele con ella, quien le servía de intérprete por sus conocimientos del Maya y del Náhuatl.

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